MITOS Y LEYENDAS

Los Mitos y las leyendas llaneras van ligadas a la música y los poemas llaneros que cuentan historias de espantos que nos hacen erizar la piel; Estos relatos se han venido trasmitiendo de generación en generación a traves del tiempo, muchos las dan por ciertas, otros dicen que son solo historias de miedo y de espantos para asustar a los forasteros, en realidad no podemos determinar la veracidad de los mismos, porque hasta la fecha a ninguno de nuestros conocidos se le ha aparecido alguna. Además quien puede vivir para contarla despues de tremendo susto..... Los Cantautores los han inmortalizado en canciones, como el Cazador Novato, Juan Harvey Caicedo, Manuel Orozco, entre otros.

EL ANIMA DE SANTA HELENA: Juan Harvey Caicedo

HISTORIAS DE BRUJAS Y DUENDES:

Las brujas y los duendes son personajes conocidos universalmente, en todos los rincones de la tierra hay brujas; se conocen sus leyendas se les atribuyen tales o cuales características, según el lugar y las creencias de sus moradores. La bruja más conocida es aquella vieja sin dientes, de boca grande, mejillas flácidas, con un sombrero puntiagudo, fumándose un largo tabaco y montada en una escoba, volando por los aires.

La bruja llanera, en cambio, surgió de las mentes campesinas como una mujer hermosa que vuela desnuda, que pernocta con el diablo y que tiene el poder de transformarse; que baila en partes desoladas en compañía del demonio, que forma parte del harén de éste y que está bajo su dirección y ayuda.

Su forma más corriente para transformarse de un lugar a otro en sus diabólicas andanzas, es la de una pizca (pava). Es un animal enorme que azota los techos al posarse encima de las casas y las ramas de los grandes árboles.

Muchas veces, en la oscuridad de la noche y a horas avanzadas, se oye su estruendoso volar que pasa raudo, el aletazo del viento le pega a uno en la cara y después se oye su horrible y sonora carcajada.

Otras veces se pueden sorprender a todas las de la vereda o pueblo reunidas; porque es preciso advertir que las brujas son siempre mujeres de la región, pervertidas, hechiceras, adúlteras o de malas artes que hacen pacto con el maligno para poder ejercer su abominable profesión, y se pueden ver, digo, en sus danzas, festines y bacanales, en amplios descubiertos o limpios, en medio de los montes, en las sabanas o en los llanos deshabitados (peladeros de las brujas).

(En la Imagén Pava o pizca: Animal de monte)

Para ello hay que ir en silencio, con la brisa de frente y ni por nada del mundo, ir a mencionar una oración. Así se podrán ver sus danzas profanas, sus hechicerías, sus ritos infernales, y sus macabros festines de cadáveres y oír sus risas, sus maldiciones y blasfemias.

Cuando se nota que está siendo atacado por una bruja, de noche, se escuchan sus risas en la oscuridad y si se quiere conocer en persona para descubrirla, hay que invitarla a volver de la siguiente forma:

¡Mañana vienes por sal soooooooooo... condenada!

Al otro día sin falta, viene en persona común a la casa a perdir prestada una taza de sal, y así será reconocida.

Su ataque consiste en perder o embolatar en el camino, a los borrachos, a los enamorados y a los que andan en malos pasos.

De noche, cuando todos duermen, les chupan la sangre a las personas en cualquier parte del cuerpo, con preferencia en los muslos o en el cuello. Se roba los bebés y perturba y trasnocha a los que se les ha encomendado perseguir.

Las brujas se ahuyentan con escapularios o medallas o llevando ajos o cabalongas en el bolsillo; las viviendas se rezan y se rocían con agua bendita, yerbabuena, albahaca y otras yerbas aromáticas. A los niños se les pone una pulserita de hilo con un azabache.

 

Los duendes también tienen sus costumbres y leyendas propias. Son perversos, impertinentes y traviesos estos pequeños demonios que todo lo embrollan, todo lo esconden y en todas partes están metidos. Una casa invadida de duendes es una casa “patas arriba”, endemoniada y sin sosiego.

Su especialidad es perseguir a las muchachas casaderas, a quienes perturban de una manera tal, que muchas veces las idiotizan y las hacen hasta enloquecer las persiguen de día y de noche, sin tregua, hasta que la muchacha se desespera y enferma.

Cuando charlan con el novio, por ejemplo, la tocan, la llaman, le hacen ruidos extraños. Le esconden los utensilios de cocina o de costura, hasta que fastidiado éste por lo que cree un “problema” de su novia, se va enojado, y muchas veces rompe con ella.

Una muchacha perseguida por los duendes casi nunca se puede casar porque ellos lo echan todo a perder. De noche las llaman las tocan, les ocasionan pesadillas y malos sueños y muchas veces los padres las han detenido en el patio, arrastradas misteriosamente por los duendes.

Los llaneros tenían un medio muy eficaz para curar una casa infestada de duendes. Con tal fin, y exclusivamente para ello, se construían unos tiplecitos especiales, de ocho cuerdas, sin agrupación de orden como el tiple.

A este tiplecito había qué darle un temple, también, especial, y era éste el único problema para la operación, porque no todos sabían dárselo, sino, que, muchas veces, en una región muy extensa sólo había uno que podía hacerlo bien.

Esta persona solía ser siempre un anciano muy antiguo que por lo regular se sabía todas las artes y triquiñuelas del pasado.

Una vez templado el tiplecito en esta forma, se ejecutaba el llamado. Antiguamente “son de las vacas”, y los duendes huían como por encanto.

Era tan efectivo este procedimiento, que con sólo templar el tiple, con su temple auténtico y dejarlo por ahí en un rincón de la casa donde hubiera tales duendecillos, éstos, después de volver pedazos el instrumento, de destrozarlo totalmente, se iban y no volvían jamás. Otras veces se templaba el tiple y se tocaba una cuerda poco a poco, sin ser el “son de las vacas”, y los duendes desaparecían.

 

LEYENDA DE LA BOLA DE FUEGO:


Una de las creencias más populares del llano lo constituye la bola de fuego; podría decirse que no existe un llanero que no haya escuchado hablar de este fenómeno sobrenatural.
Unos dicen que la “Bola de Fuego”, es una bola de candela de aproximadamente dos metros de diámetro y se desplaza con mucha ligereza de un lugar a otro, mediante saltos entre sabanas y montes.    Cuando se detiene desborda chispas de candela; algunas personas comentan que emite un sonido muy similar al de las lámparas a gasolina “Colemán” y otros cuentan que este espanto no emite ruido alguno.


La “Bola de Fuego” aparece en épocas de verano y algunas veces en invierno, y hace sus apariciones principalmente en las noches muy oscuras.


Algunos viejos llaneros cuentan que este espanto de la llanura se formó porque en un hato muy grande de los llanos colombianos, su dueño tenía una pareja de encargados y la esposa del encargado era muy brava, malgeniada y para colmo de males celosa a morir, saliéndose constantemente de sus cabales.


Se comenta que un día se encontraban en plenos trabajos de llano y el encargado encomendó a su esposa preparar el almuerzo para más de sesenta vaqueros, y le previno que esa noche ellos dormirían en una de las fundaciones del hato, con el fin de madrugar a recoger el ganado que se encontraba muy lejos.   Estos anuncios fueron motivando a que la mencionada señora se fuera enfureciendo.   El esposo se marcha, olvidando dejar leña cortada para que ella preparara el almuerzo.


Al día siguiente la mujer, alrededor del medio día, se acordó que debía preparar el almuerzo y al no encontrar leña se puso muy furiosa e iracunda, y agarro el hacha para salir a cortar leña.
Estando en el monte, escuchó llorar incansablemente a su hijo llamado Juan, llantos que la llenaron de cólera, indignación y enojo terrible, y llena de ira y quizás poseída por el demonio se regresa a la casa con un leño grande y grueso en la mano, descargando su furia sobre su pequeño e indefenso hijo, quitándole a punta de garrotazos la cabeza.  En ese preciso instante ella queda loca y los dioses de la sabana la maldijeron para toda su vida.
Es así como el espíritu de esta mujer queda errante en estas llanuras, buscando desesperadamente a su pequeño hijo Juan.


Otros llaneros que la han visto, dicen que dentro de la “Bola de Fuego” se ve una mujer fea, alta, corpulenta y dientona, que lleva en uno de sus cuadriles un niño sin cabeza y en la otra mano un hacha.   Esta mujer persigue a los hombres llamados Juanes y los comúnmente denominados “Don Juanes”, por ser mujeriegos y parranderos.


El castigo que los espíritus de la sabana le asignaron a esta mujer fue una penitencia, que consistía en encontrar siete “Juanes”, hijos de una sola madre y que mientras los encuentra, vivirá errante asustando a los llaneros durante las noches oscuras.


Si este espanto denominado la “Bola de Fuego” se les aparece a las personas, se le profieren inmediatamente groserías de alto calibre y jamás debe ocurrírsele rezarle o invocarle santos, porque éstos se les vienen encima, asustándolos hasta dejarlos privados.


Además, a otros llaneros que se les ha aparecido han alejado el espanto soltándole el rejo que llevan en sus sogueros a lo largo del camino, y la “Bola de Fuego” sólo llega hasta la punta del rejo, sin hacerle nada al jinete.


Son muchos los habitantes y caminantes que han tenido su tropiezo y otros que están familiarizados de tanto verla, que ya ni miedo le tienen.


El fenómeno consiste en una luz que se desplaza a lo largo de la sabana; este resplandor se presenta en forma de circunferencia grande por lo que se observa dando vueltas como si fuera una rueda. Cuando se ve cerca, fácilmente pueden distinguirse los ojos, la boca y otras partes del cuerpo como si fuera un esqueleto humano.


Hay gente que asegura haber visto dos “bolas” de fuego juntas correteando por encima de los montes y llegar a los copos de palmas ríales, lo mismo en las matas de corozo y prender candela en tiempo de verano y sobre todo en Semana Santa cuando el espanto sin rumbo anda suelto.
Diversas versiones se tejen sobre el origen de la bola de fuego. Unos dicen que se trata de un obispo, quien por haber pecado anda en pena, otros que fueron dos madres que se pelearon y se lanzaron maldiciones, o el espíritu de una mujer que fue mala hija, o simplemente se trata de espíritus errantes que deambulan en el llano.


Relato de David Gamboa Ramírez (Bola de fuego):
Relata David Gamboa Ramírez, que, una noche teñida de oscuro, viajaba por las sabanas de Arauca, rumbo al Hato Valbuena.   De repente ve una bola de fuego que alumbraba y se apagaba, sin darse cuenta lo apartó de la ruta, quedó desorientado y perdido; lo atajó un alambrado en la Saya y pudo orientarse al amanecer.


Narración de Carlos Rodil. (Bola de fuego):
Salió Carlos Rodil a cachicamiá por las sabanas de chaparral montado en un buey y los compañeros en burros. La noche estaba clara, lo que les permitió ver que del norte venía la Bola de Fuego con un andar violento y un zumbido recio; asustados rezaban y mientras lo hacían más se acercaba la Bola de Fuego, pasando por debajo de la cabeza del buey. El animal tiró las patas de adelante para aprisionarla pero no lo logró y la Bola de Fuego siguió sin detenerse.

Foto Representación de mitos y leyendas Torneo Internacional del Joropo 2009

Bola de Fuego y La Llorona o Soyona

 

LEYENDA DE LA SOYONA:


Otro de los espantos muy nombrados es la famosa Sayona. Los abuelos contaban la historia y la gente salía viendo visiones pues los pelos se ponían de punta.

 

La Sayona se muestra como una mujer delgada, muy elegante, alta; dicen que puede medir tres metros, larga cabellera y unas uñas como pa`rascar dormidos.


Acostumbra a presentarse a los hombres enamorados y que le son infieles a su esposa. La gente en común la considera como un símbolo castigador de la mala conducta de deslices amorosos.
Según relata uno de los abuelos, la historia va más o menos así: “resulta que yo estaba ajuntao con la abuela pero tenía amores con una muchacha que vivía como a una hora de camino y yo me volaba tarde de la noche a visitarla. Ya llegando al sitio de la cita vi la mujer y le dije: venga mi amor, ella me voltió a mirar y tenía unos dientes como un hacha y se me pegó a abrazarme, yo caí privado al suelo; ya aclarando el día me desperté y corrí pa`mi casa, me dijo la mujer: ¿por qué vienes tan asustao? Le dije: mijita, fue que salí a orinar al patio y vi una mujer muy alta. Mi mujer me dijo: mire mijo, esa es la Sayona, ella le sale a los infieles, yo me doy cuenta que usted se me vuela todas las noches y no es a orinar como usted me está diciendo; me le arrodillé y le pedí que me perdonara y de ahí en adelante me acuesto temprano como las gallinas”.


Otras versiones señalan que la intención de ésta ánima en pena es atraer a los hombres con dirección al cementerio, sin dejarse ver la cara, pero cuando ellos le ven el rostro, comprueban que es una calavera. Esta leyenda data de la época colonial y en los Llanos Orientales se oye comentar insistentemente de esta dama de la oscuridad.


Narración de José de Jesús Morales (La Sayona):
El llanero araucano José de Jesús Morales, folclorista afamado, músico, bailarín de joropos, artista criollo de la vieja guardia, relata con naturalidad el episodio de La Sayona:
“Joaquin Mirabal, trabajaba de obrero en las haciendas de Pío Carrillo y Simón Salinas, localizadas en la Vereda Clarinetero. Mirabal salía los sábados al pueblo a derrochar el pago de la semana; transitaba por la calle del Terraplen y, al llegar al Puente Córdoba, se le presenta una mujer elegante, de cabellos largos que le caían hasta la corva. Se le acerca y le pregunta –a dónde se dirige– le responde que para la posada; le pide la acompañe.   Mirabal acepta la invitación, dialogan y le propone que hagan el amor; habían caminado más de una cuadra, doblan por la calle donde queda hoy el Almacén Libertador, se tropieza Mirabal y trastabilla, al levantarse, ve que la mujer se ha vuelto de cuatro metros de alta, colmillos de cuarenta centímetros y al instante queda privado. Amaneció más abajo del aeropuerto. (Episodio sucedido en 1940).


La Sayona o Mancarita en las Montañas de San Camilo:
Cuenta José Ángel Arana, llanero araucano, maestro artesano de la más alta calidad, que en las montañas de San Camilo, al regresar dos cagones de ganado, duermen en la selva en una de las jornadas sobre una troja múltiple a orilla del camino.
A la media noche oyen el grito de una mujer a lo lejos de la montaña; uno de los cagones contesta los gritos, mientras que el otro compañero le dice que se calle. Cuando se dan cuenta, una mujer se encuentra debajo de la troja; el que le respondió los gritos la invita a subir a la troja y ella acepta sin pronunciar palabra.
La Mancarita le echa mano al cuello y empieza a comérselo. El que dormía en la troja de abajo siente que le caen unas gotas, agarra los macundales y sale barajustado. Al amanecer la Mancarita lo alcanza antes de salir a la sabana destapada y al verlo le grita: “se salvó por la punta del cabresto”. Llevaba por fuera de la maleta, y en la punta, la cruz con el nudo del cachicamo, la contra los espíritus malignos.

 

LEYENDA DE LA LLORONA: – 1ra. Versión.


En los llanos de Colombia y Venezuela se le conoce con estos tres nombres el espanto que devora con sus grandes colmillos, y sus espeluznantes gritos y lloros asustan a los hombres llaneros parranderos y enamorados.


Según cuentan los viejos llaneros, una hermosa mujer casada dio a luz un bebé. Al poco tiempo un pretendiente de ella, en son de ganarse la confianza de esta dama, inventa una peligrosa patraña, anunciando con una seguridad disfrazada que su esposo se la juega con su mamá. Este comentario desbocó la ira, los celos y el odio hacia su progenitora.


Cuando su madre regresa a la casa, la hija enfurecida la ataca, causándole la muerte con un puñal y luego le prende fuego a la humilde casa de palma.


Desesperada al ver las llamaradas sale corriendo, pero sorpresivamente recuerda que su hijo está adentro y trata de rescatarlo, pero fue imposible. Durante este tiempo sólo escucha el llanto desgarrado de su pequeño hijo, lo que provoca que ella grite y llore desesperadamente hasta volverse loca y luego desaparecer en la inmensa llanura.


Sus apariciones siempre las hace en los caminos y veredas por donde deambulan los hombres parranderos. Se caracteriza por su hermosura que seduce a los hombres, los cuales caen en su red y luego son invitados a pasar una noche de amor en su vivienda.


Una vez la pareja se encuentra en la habitación y cuando el viajero comienza a besarla, a ella le empiezan a crecer grandes colmillos con los que devora a su invitado y luego desaparece emitiendo desgarradores y expulsantes gritos de dolor por la sabana.

 

LEYENDA DE LA LLORONA: – 2da. Versión.


La Llorona es un espanto de los más tradicionales en los llanos.   La leyenda relata la historia de una mujer que mató a su hijo porque lloraba mucho; la razón del llanto del niño no era otra cosa sino una enfermedad que le aquejaba. Entonces, al suceder este hecho criminal el marido le echó una maldición diciendo que sería condenada a andar por todo nuestro llano con el hijo a cuestas y llorando su destino, de allí que la mujer atribulada por el pecado cometido y angustiada por la condena, se suicidó, pero quedó su alma en pena y desandando por todos los rincones del llano.


La presencia de este espanto se detecta por espeluznantes llantos que generalmente se oyen en épocas de Semana Santa, sobre todo donde hay niños llorando. La creencia dice que no es conveniente rezarle porque si no, no se aleja; las generaciones antiguas aseguran haberla escuchado, hablan de este espíritu andariego como algo común.


Se ha dicho que muchas personas solían oírla con frecuencia en los caseríos, cementerios y lugares solitarios, siempre en horas de la noche, casi nunca aparece visible a los humanos. El comentario de la gente es que cuando los perros aúllan en la oscuridad de la noche es porque La Llorona anda rodando.

 

LEYENDA DEL SILBADOR O SILBON:


Foto: Torneo Internacional del Joropo 2009 -El Silbon

 

Es un espanto de la llanura colombo-venezolana. Dicen quienes lo han visto, que es un hombre alto y extremadamente flaco, que cuando se sienta sus rodillas le pasan arriba de sus orejas y que mide más de dos metros.


Este espanto de la llanura causa miedo y mucho terror a los hombres borrachitos y mujeriegos que deambulan por el llano de parranda en parranda. Anuncia su presencia con un fino silbido que es estridente y espeluznante, como si lo estuviera conduciendo a un profundo abismo, provocando pánico, ansiedad y espanto a los que lo escuchan y más cuando los golpea con un garrote, dándoles una fuerte paliza como castigo, reprimenda o lección.
Sus apariciones las hace en las épocas lluviosas de mayo y junio. Otros viejos llaneros dicen que “El Silbón”, es un ave que silba fuertemente en las noches oscuras y llega a las viviendas llaneras para atemorizar a sus moradores.


Este espanto se aleja profiriéndole palabras en un dialecto especial o indio, que sólo lo saben pocos llaneros.


En los llanos venezolanos se conoce como Silbón y la narrativa dice que es un hombre alto y delgado que mide como seis metros. La descripción que presentan quienes lo han visto y escuchado es la de un hombre desproporcionado, muy alto, que camina sobresaliendo por encima de la copa de los árboles emitiendo un silbido espeluznante y lleva un costal lleno de huesos que hace sonar como una matraca de Semana Santa.


La leyenda dice que el Silbón es el ánima en pena de un hijo que mató al papá y le comió la asadura (o sea el hígado, el corazón y el bofe).


En los Llanos Orientales de Colombia se conoce como El Silbador. Se dice que es el espanto sin rumbo de un alma en pena de un hombre parrandero y mujeriego que murió solo y abandonado y busca la compañía de alguien que cabalgue a deshoras de la noche por los senderos de la llanura. Otros dicen que persigue a las mujeres en estado de embarazo.


Este silbador emite un silbido largo y agudo que penetra por los oídos y al mismo tiempo se siente un frío intenso que congela a las personas. Hay la creencia de que cuando silba bien agudo es una mujer que se va a morir, pero si por el contrario el silbido es grueso, es un hombre o un amigo el que muere.


LEYENDA DEL DUENDE:

Es un espitu burlon que persigue a las mujeres, especialmente a las muchachas bonitas.

 

Este espíritu no se deja ver sino de las mujeres a quienes persigue y se les presenta en forma de un niño que le hace toda clase de muecas y le tira con objetos pequeños y le propone amores. A las que acceden, les lleva frutas y flores.


Al duende hay que decirle toda clase de groserías y en esa forma se retirará definitivamente.

 

También se va si se toca música de cuerda porque se dice que así se acuerda de la música celestial, ya que los duendes pertenecen a los ángeles que se revelaron con Luzbel y que quedaron vagando por el mundo: unos sin cuerpo como los duendes, otros con cuerpo como los micos.

 

 

LEYENDA DEL ANIMA SOLA:


Se dice que perteneció a una mujer que le negó agua a Jesucristo cuando se la pidió el día que lo llevaban a crucificar. Dios la condenó a vagar por el mundo hasta el juicio final.
Sin embargo hay muchos llaneros, especialmente mujeres, que le tienen gran fe para que les ayude en la solución de sus dificultades.

 

EL MITO ROMPELLANO:


Arraigado en Arauca, es la devoción a Eduardo Fernández, más conocido como "Rompellano". Natural de Casanare, posiblemente de la población de Hato Corozal, Rompellano era un hombre alto, delgado, de cabello castaño y lacio, de ojos claros y brillantes.


Antiguo guerrillero de la época de los cincuentas, formó parte de las conocidas guerrillas liberales de los llanos. Hizo la revolución al lado de Guadalupe Salcedo, grupo que operaba en las regiones de Arauca y Casanare. Quienes lo conocieron coinciden en afirmar que era un hombre noble y generoso; así lo expresó el señor Ramón Cisneros: "a Eduardo le nacía luchar incansablemente por los pobres, robaba a los ricos para ayudar a los marginados".


Su inconformidad lo condujo a la "revolución" y, finalmente, a tener que abandonar el territorio por temor a perder su vida. Cuando se presentó la primera amnistía, el 13 de junio de 1953, en el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, Eduardo Fernández se acogió al decreto en la población de Tame. El 19 de septiembre de 1953 llegó a la población de Arauca y, según las personas que lo conocieron, bebió mucho licor durante tres días. El día 22 de septiembre, según testigos, lo vieron tomando con dos detectives del actual DAS, en la tienda de don Belarmino Paredes, opuesta a la casa de don Román. Entrada la noche, fue asesinado, según los testigos, por uno de los detectives de nombre Alberto García. Al día siguiente, después de recibir todo el aguacero de la noche, que según las creencias le purificó el alma, se hizo el levantamiento. Nadie reclamó su cadáver y fue enterrado, sin urna, en el cementerio local.
Años más tarde se hizo presente una señora que dijo ser la esposa de "Rompellanos", pero un nutrido grupo de habitantes de Arauca impidieron que sus restos fueran exhumados.

 

Desde el día de su muerte, "Rompellanos" se convirtió en el benefactor de los necesitados, que acuden en romería, implorando sus milagros. En su memoria hay una canción llanera, con ritmo de "pajarillo", cuyo compositor e intérprete es el conocido cantautor araucano Juan Farfán, en la cual éste añora los tiempos pasados pidiendo rescatar lo perdido, en especial, las costumbres que identifican al llanero. En la segunda parte de la canción que rememora a "Rompellanos", haciendo un elogio de las virtudes, que aún recuerdan los araucanos raizales.

 

LEYENDA DE JUAN MACHETE:


Es un personaje dentro de los espantos que hace sus apariciones en la inmensa llanura, en las noches oscuras y tenebrosas.


Dicen que es un hombre alto y que su cara no se le ve; siempre porta en la cintura un gigantesco machete. Se hizo más rico y extremadamente millonario haciendo un pacto con el diablo, comprometiéndose a entregar su alma, la de su esposa y la de sus hijos.    


Después de que el diablo hizo rico a “Juan Machete”, con abundantes ganaderías y haciendas comenzó a herrar sus ganados y bestias marcándolas con una cruz y una jota. Pero “Juan Machete” tenía un corazón noble y generoso, por lo que ayudó a los más pobres que vivían en su región.


Con estos actos de benefactor y de alabanza a Dios, hizo que se incumpliera el pacto convenido con el diablo, y éste enfurecido, se transformó en un toro negro altamente peligroso.


En un trabajo de llano, este furioso toro fue embistiendo a cada uno de los vaqueros, incluyendo al patrón Juan Facho, matándolos junto con sus bestias de terribles cornadas.
A partir de dicho suceso, el diablo se configura en el espanto de “Juan Machete”, para no permitir la posesión de estas comarcas, o de quien quiera apoderarse de terrenos que no sean por la vía legal.

 

OTRAS CREENCIAS Y AGUEROS :

  • El tigre sabe cuando la persona siente miedo. Como el llanero camina descalzo, el tigre pone su garra sobre la huella de la persona, si al tigre le tiembla la mano es que el llanero lleva miedo y él lo sigue para cazarlo.
  • Cuando se mata una res y no se quiere que haya chulos sobrevolando, se le quita a la res muerta la punta de la lengua y se entierra debajo de la paleta del animal que pega en el suelo, cuando aún está maniada.
  • El que puñalea la res para el gasto de la casa, le toca salar la carne, pero ese día no se puede bañar el cuerpo porque puede quedar paralítico.
  • El cuero o piel de la res se estaca en el patio para que se “orie” y de ahí picar o sacar una soga, de donde iba la cabeza de la res que quede mirando hacia la puerta de la cocina, esto con el fin de que nunca falte la carne en la casa.
  • Cuando se va de noche a caballo se le hace una cruz en los cascos delanteros con la punta del cuchillo y dicen que los espantos se hacen a un lado del camino.
  • Cuando se va de noche en canoa y la distancia es larga, se pone lo que llamamos vela, para que la embarcación se impulse y se le canta a San Telmo y así corra bastante brisa.
  • Para que la pesca dé resultado, se echan al fogón las tripas del animal y la manteca hasta que se quemen y se le dice a San Rafael: gracias por el pescado, porque es el Patrón de los pescadores.
  • El llanero con sólo ver el sol sabe qué hora es, y así no haya sol tiene medido el tiempo por instinto de naturaleza.
  • El llanero sabe a distancia qué producto dio la vaca, es decir, si es hembra o macho lo que parió, la hembra va por detrás de la mama y el macho jugueteando por el lado.
  • El llanero antiguo conserva sus agüeros, costumbres y creencias, es así que tiene oraciones propias:
  • Para el toro bravo se le reza a San Marcos.
  • Para ligar a un caballo para que no corcovié, hay una oración secreta a San Carmelo.
  • Para ahuyentar a las culebras, tan pronto se levanta del chinchorro, se le reza una Oración a San Pablo y así si llegare a tropezar con una culebra no intentara morderlo.
  • El ganado se reza según los colores de la piel, se hace una cruz, puede ser a un metro de distancia y a las ocho horas se van cayendo los gusanos y el animal se cura completamente.
  • También se reza la sabana para que el ganado no se enferme de fiebre, peste loca o renguera.
  • Para el dolor de muela, se pesca una raya, se le quita la puya que lleva en la cola, se suelta vivo el animal al agua, y la puya se mete en una caja de fósforos y cada vez que se tiene el dolor se inca la muela y el dolor desaparece.
  • Para los dolores de cintura el amansador de caballos utiliza un cabresto tejido de cabello de mujer y se lo amarra a la cintura por debajo del pantalón, lo mismo la guaya o tripa del temblador, se diseca la tripa y queda lista para utilizarla.
  • El llanero sabe si el verano es largo o corto; basta con tocar un rejo, si está suave, el invierno es próximo o por el contrario se acentúa.
  • Se conoce si la res es gorda o flaca mirando la huella, pues la res gorda sienta bien los mamones de los cascos en el terreno mojado, en cambio la flaca no.
  • Se sabe cuántos partos ha tenido una vaca, pues por cada cría se le forma un anillo alrededor del cacho.
  • A los caballos se le conocen los años por las arrugas en la trompa y el colmillo.
  • Cuando la india está recién parida, el indio se enferma, le da fiebre y se acuesta con la cría, la india se va a trabajar y únicamente viene a amamantarlo. El indio dice: estoy parío.
  • Enterrando un coporo o bocachico en la punta de la playa, la ribazón se detiene y el pescado grande se encharca, se dice que hay gente que tiene la contra para que la subienda continúe.
  • En el llano, cuando los marranos se barajustan y corcovean es porque pronto lloverá.
  • Cuando el fogón brama estando los tizones prendidos, es porque va a llegar visita.
  • Cuando se le caen los cubiertos, si es la cuchara, es una mujer la que va a venir, si es el tenedor, es un hombre; si es el cuchillo, es la suegra.
  • Cuando la lechuza canta cerca de la casa de uno, es mal agüero.
  • Por el lado derecho de los caballos monta el diablo.
  • Orinar en las brasas hace que el niño no se orine de noche.
  • A los gallos se les da ají para que se pongan bravos.
  • A los perros se les da solamente carne, para que sean bravos.
  • Se acostumbra a echar una gallina con huevos rociados con agua bendita, calculando que nazcan por la Semana Santa. A estos gallos se les llama “pasioneros” y la casa donde los hay, estará libre de acechanzas, de hechizos y de mala suerte.
  • Se acostumbra a coger una culebra cascabel y quitarle los cascabeles, dejándola viva y cruzar siete ríos. Los cascabeles sonarán en el momento en que se debe apostar todo el dinero o sumas importantes porque es el momento de la suerte.
  • Se cree que la ubre de las vacas se daña cuando se deja derramar la leche en las topias calientes.
  • Quienes tienen negocios, especialmente tiendas y almacenes, además de protegerlos con una mata de sábila que se cuelga detrás de la puerta principal, evitan hacer la primera venta del día a una mujer.
  • Cuando una mariposa o un abejón entran a una casa se dice que va a llegar visita. Si la mariposa es negra pueden llegar malas noticias. 
  • Se dice que el café no se debe tomar frío, pues en esta forma es fácil dar bebedizos. 
  • El llanero cree que si por algún motivo un niño recién nacido o de pocos meses tiene contacto con personas que hayan estado en un velorio se enfermarán por el "hielo del muerto" y le da “sutera”, que es el aniquilamiento persistente de niño que debe ser mondongueado. 
  • Si un alcaraván pasa cantando sobre una casa llegará una niña; si pasan dos llegará un niño. Si pasan tres, o sea, número impar, será una niña. 
  • Se cree que si uno unta limón en la mordedura de un perro, habiendo dejado la mitad del limón en el árbol cuando está se seque y caiga, se le caerán los dientes al perro. 
  • Se da por cierto que, luego de sacarle el corazón a una quincha (colibrí) y tostarlo y hacer una especie de pomada con manteca de lagartijo y agregarle un perfume fino, al untarse en la palma de la mano un poco de este embrujo la persona le corresponderá al amor declarado mentalmente cuando le da la mano. 
  • Los llaneros creen que las culebras suelen morder en la sabana en las horas en que el sol no es fuerte: hasta las 9:00 a.m. y después de las 4:00 p.m. 
  • Los perros aúllan o lloran cuando ven el diablo o cuando se va a morir alguien de la casa. 
  • La llama del fogón se agita produciendo un ruido especial cuando va a llegar visita. 
  • Los micos son ángeles malos que no alcanzaron a entrar al infierno y cayeron a la tierra. 
  • El llanero es supersticioso. Por eso cree en la mala sangre, o sea la fuerza que emana de algunas personas, casi siempre de ojos claros. Las mujeres embarazadas y los hombres que hayan tenido relaciones sexuales la noche anterior, hacen mala sangre. 
  • El arco iris sale de la cola de un gato escondido entre arbustos. Si alguien lo encuentra y el gato lo mira esa persona morirá, porque la carne se le irá cayendo a pedazos. 
  • Quienes entierran en sus fincas joyas y se mueren, estarán penando como espanto en el sitio del entierro, hasta que lo saquen.
  • Al perro apestado se le pone un collar de limones para que sane. Los limones se secan al chupar la peste.

 

EL CAPORAL Y EL ESPANTO: Juan Harvey Caicedo

BIBLIOGRAFIA - Y AGRADECIMIENTOS

- Mitos y Leyendas de Colombia. Ed. Norma

- Colombia Aprende - Red del conocimienco - Bibliotecas publicas.

- Gobernaciones del : ARAUCA - META Y VICHADA

- Biblioteca Luis Angel Arango - Mitos y Leyendas llaneras.

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